viernes, 16 de noviembre de 2012


Hoy  Ha Tocado el deseado masajito tailandés, me ha destrozado la espalda, pero me ha dejado como nuevo , por 200 baaaaath, 5 euritos, te dejan la espaldita súper bien ,aunque debo reconocer que Lali, la mujer que me hacía los masajes en Valencia, no tiene nada que envidiarle a la tailandesa, bajita, mayor y fecha ,que me lo ha hecho a mí, éstos quieren volver mañana, yo me esperaré a la semana que viene, pero buena falta me hacía me ha dejado de puta madre.
Esta mañana hemos cogido las motitos y hemos ido por ahí a dar vueltas por los pueblos y por la montaña, que pasada, no sabes ni donde hacer fotos, me acuerdo los españoles del otro día que me decían que aquí en el hostel, detrás de las cabañas, había muy buenas vistas, what a fuuucckkk!!, ¿pero  que han ido a ver esos chicos?, si no sabes ni donde tomar una foto, es todo tan diferente, las vayas de madera, las casas, las plantas y árboles alrededor de las mismas, las tiendas, todo, no sabes más que mirar con la boca abierta, y de vez en cuando ves algún sitio que te deja totalmente pasmado ya, como las vistas desde la cascada de ayer, o de la cafetería en lo alto del barrio chino, o tantos valles que hemos visto hoy con las motos.
Después de la cascada, a la que como creo haber dicho no hemos entrado por que había que hacer trekking durante 4 kilómetros, equivalente  a 4 horas de ida y otras tantas de vuelta, hemos ido a un bosque de piedras, súper chulo, tenían como salitre, como si fuera sal, no sé cuanto llevaran ahí, o si algún día hubo mar.
Éstos anoche salieron y encontraron un sitio con música disco y petado de gente, estaban emocionados, quieren hasta estar algún día más aquí, yo iré esta noche a ver si me pillo una buena y conozco algún español  para charrar un rato aunque sea, aunque hoy he estado hablando con mi hermana, y ya me puedo dar satisfecho con el idioma.
La verdad que he conocido españoles, pero llevo viajando dos semanas con esta gente, y aunque no puedo expresar nada, solo hablar de las cosas cotidianas, pero no puedo decir lo que pienso de los sitios que vemos, las emociones que me transmiten, todo eso no lo puedo compartir, ni intervenir en conversaciones más profundas, que compartiendo 24 horas al día, es obvio que se dan, pero son muy buena gente, y me siento protegido, y si me uno a un grupo de españoles vete tú a saber, además esto es pasajero, ya aprendí lo que es ser compañeros de viaje, en algún momento tendremos que separarnos,  en lugar de compartirlo con ellos, lo hago por teléfono, washapp u otros medios. Creo que en este viaje estoy siendo mucho más cerrado que cuando me fui a Malta, allí llegue con el corazón tan abierto como se pudiera abrir, aquí prefiero tener los sentidos abiertos, quisiera recordar siempre los olores que me llegan en el campo, los paisajes, cada sonrisa e incluso cada penuria que estoy viendo.
Aún con todo espero encontrarme españoles esta noche, pillarme una buena cogorza y mantener alguna estúpida conversación que nos haga reír a todos, eso se me daba bien así que me pondré a ello.

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